lunes, 28 de octubre de 2013

La validez del Derecho

Para determinar la concepción de “validez”, podemos acudir a lo que el instinto nos dice, asumir que tendría un significado de “verdadero, cierto” –¿no es así?-. Por otro lado, vemos que en otras disciplinas tiene diversas acepciones; como por ejemplo en la Lógica, la inferencia de una serie de proposiciones está condicionada a un criterio de validez, como producto de un razonamiento: P1: Todo niño es alegre. P2: Raúl es un niño; entonces C: Raúl es alegre.

Por otro lado, podemos acudir a la doctrina. Por ejemplo, según Kelsen, la validez constituye “el problema fundamental de la Filosofía del Derecho”. Entorno a esta afirmación, bien podemos preguntarnos cosas como: ¿por qué las normas se imponen a la conducta del sujeto como un “deber ser”? y ¿cuál es el fundamento de su función vinculatoria, lo que nos ata a todos?

LutherKingTal vez, podríamos encontrar la solución a estas preguntas cuando nos damos cuenta que la imposición de la conducta se debe a que el Derecho no se encuentra desvinculado de un Deber. Ambos van siempre juntos. Y que además, para que sea válido su producción debe contener un procedimiento reglamentado e institucionalizado. Finalmente, aceptado por la mayoría de la sociedad.

En esa línea, el Derecho posee un ingrediente coercitivo aceptado por todos los que pertenecemos a su jurisdicción –para la mayoría en un sistema democrático-. Para que el Derecho deje de significar una imposición a nuestras conductas, éste debe ser adherido a nuestra cultura, y pase a formar parte de aquello que consideramos dado por el sentido común, y que en consecuencia no signifique un cambio impositivo.

Aún recuerdo cuando en el Perú, el uso del cinturón de seguridad era considerado por muchos conductores como un “absurdo” y un “gasto”, sí. Muchos de los vehículos de transporte público no contaban con un cinturón de seguridad instalado.

Por otro lado, vemos que autores como Legaz Lacambra, afirman que “la validez pertenece a la esencia del Derecho”, y que esa validez es un juicio analítico a priori, mientras que la vigencia –del Derecho- es un accidente. Para entender ello, recordemos que Kant sostenía que existían 2 tipos de juicios:

- Juicio analítico (a priori): Dado por la razón, por el intelecto.
- Juicio Sintético (a posteriori): Dado por los sentidos, a través de la experiencia.

Entonces, a partir de aquí nos damos cuenta que entra en escena una definición quizá cercana, o en ocasiones confusa, entre la Validez y Vigencia. Que el Derecho sea válido y que sea vigente. ¿En qué momento se da uno y el otro? La validez del Derecho recae sobre su aceptación y exigibilidad a nuestras conductas; mientras que su vigencia se rige por su aplicación en determinadas circunstancias (como tiempo, espacio, etc.). Para que sea vigente, la población, junto con los otros elementos, debe aceptar al Derecho.

Sin embargo, y pese a su aceptación (vigencia) y su obligatoriedad, vemos en el día a día que se sigue cometiendo actos de corrupción, robos; delitos que nos hacen dudar acerca de la eficacia del Derecho como herramienta de regulación social. Pues, ante ello, algunos autores plantean que la validez va más allá de su exigibilidad y recaía sobre una obligación moral.

Ello quiere decir que, según la doctrina de la coacción, si bien existe una obligación basada en el aspecto psico-social para cumplir las leyes, ella no serviría de mucho si es que detrás no existe una coacción física –amenaza-. Ello, por ejemplo, pudo haber sido el ingrediente para crear una sociedad “acrítica alemana” en la época Nazi. Respetar y obedecer la ley por ser ley. En la Alemana nazi, las directivas que generaban el Estado eran de casi completo alcance y aceptadas por toda la sociedad, pese a saber que su imposición y cumplimiento, estaban mal.

Finalmente, debemos encontrar la manera de que en países como los de Latinoamérica, donde el Derecho aún es susceptible de deficiencias, muchas veces provocadas por un ente gubernamental altamente burocrático, sin reformas que favorezcan la aplicación del Derecho de acuerdo a la justicia; y que incluso, la misma población, que tanto se queja, termina finalmente contribuyendo a este letargo (coimas, sabotajes, tráfico de influencias, etc.); se pueda integrar e impulsar el desarrollo del Derecho ya no como un deber; si no con un sentido común que nos diga que usar ese cinturón de seguridad no es una obligación impuesta por un policía que busca un “beneficio oculto”, sino un herramienta básica para salvaguardar nuestro Derecho a la vida y a la seguridad.

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@diegoganoza

 

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Maira Gall